9/12/14

¿CUÁNTAS NUECES HAY EN...?


1987.  ATC. Quien esto escribe recuerda con mucha claridad el siguiente diálogo de un programa veraniego (cuyo nombre no salta en la memoria y tampoco sus interlocutores):
Periodista de espectáculos (al conductor): - ATC anuncia un nuevo programa de entretenimientos...
Conductor: Otro más??
Periodista de espectáculos: - Si, están viendo el día y el horario, posiblemente sea diario, se llamará "Hola Susana" y será conducido por Susana Giménez
Conductor: - Qué originalidad (con fastidio)... en fin...
Debemos aclarar lo siguiente: el comentario de aquel conductor no aludía a la relación "título del programa-nombre de la conductora", sino a que, algunos meses antes, otro canal, (el 9), tuvo en pantalla un ciclo llamado "Oh, Susana" conducido en esa ocasión por Susana Traverso. Aquel programa no tuvo buen ráting, pese a las promociones excesivas del canal mostrando a Traverso dentro de una bañera llena de espuma, y fue levantado en poco tiempo. 
En esos años, ATC se mantenía como un canal de buena audiencia. Si bien Canal 9 lideraba ampliamente, aún algunos ciclos del viejo 7 y del 11 le generaban problemas a la programación craneada por el Zar Alejando Romay.
"Hola Susana" arrancó en abril de 1987 con éxito,   no solamente por las juegos, que consistían en adivinar cuántas nueces o granos de café había dentro de un envase rectangular alto y hermético. El "gancho" era el uso del teléfono. Los televidentes tenían la chance de salir al aire y hablar con la conductora en vivo. Claro, las emergencias económicas del país habían hecho lo suyo. Las subidas del dólar y los cambios de timón en la economía hacían que mucha gente apostase a zafar concursando en la tele. La ecuación nunca falla: crisis económica=alta programación de entretenimientos. Ciclos como "Seis para Triunfar", "Venga y atrévase a soñar", "La noche del domingo" y varios más arrancaron por esos años. Además, cada vez que el concursante fallaba, se incrementaba el pozo de los australes, con lo cual, la motivación no era sólo de quien lograba llamar y concursar, sino del televidente pasivo que quería ver hasta dónde llegaba el pozo teniendo en cuenta, además, la resolución del acertijo.
Las líneas telefónicas de Entel colapsaban. En las casas, no faltaban las hojas en borrador con números tachads del acertijo que finalmente no eran los correctos. El programa fue un boom que explotó para beneficio de su conductora pero estallándole en las manos a Canal 9. La palomita no sabía dónde pararse. A tales fines, Romay compró el exitoso ciclo estadounidense "Creáse o no, de Ripley", conducido por Jack Palance (la promo tenía como música de fondo la canción de Bee  Gees "you win again"). La lata funcionó muy bien, el canal le dio mucha manija pero no alcanzó para vencer a Susana, quien, además de los juegos, proponía entrevistas en su living a famosos. Ese primer año no era el de los frikkies, ni el de las grandes visitas extranjeras. Todo era más calmo, más sencillo, ideal para un programa que iba a la una de la tarde. La perlita 1 muestra el inicio de este programa que con el tiempo, sería uno de los más longevos de nuestra tevé:
 




Perlita 1: gracias a la gentileza de Hernansito706 , podemos apreciar y recordar momentos del                               largo ciclo de Susana, sobre todo de aquellos comienzos, en 1987.

Susana tenía un escritorio donde recibía los llamados y estaba rodeada de personas que adquirieron un mote mítico "los susanos". El ciclo rompía con el esquema de la típica secretaria (que Seis para Triunfar y Feliz Domingo elevaron y jerarquizaron) ya que en este caso esa función la cumplían chicas y chicos vestidos con discretas camisas claras, alguna corbata filtrada en ellos, y la voluntad siempre de asistir a la estrella.
Susana había tenido un reciente éxito teatral llamado "La mujer del año" que la puso nuevamente en todas las tapas de revistas y su demorada incursión en televisión tuvo el efecto que seguramente no imaginó aquel conductor fastidioso de los primeros párrafos de este post. En 1978, en un almuerzo televisivo, Mirtha Legrand tuvo a Susana como una de sus invitadas, y en medio de una charla le preguntó si le interesaría formar parte de la televisión. Es decir, su presencia dentro de "la caja mágica" (para algunos "caja boba") era algo que se insinuaba hace tiempo, algo así como una decantación lógica.
Llegó 1988 y había mucha expectativa sobre el nuevo ciclo de Susana. Había pasado al "Líder", el Canal 9 de Romay, continuando en el horario de la tarde. ATC, por su parte, para contrarrestar intentó oponer algo, en teoría, similar: un programa de juegos conducido por una rubia, en este caso, Graciela Alfano. El ciclo se llamó "El Gran Club" y junto a Alfano, aparecía el versátil Víctor Laplace. Laplace desplegaba todo su talento bailando, conduciendo, y siendo muy amable con los invitados. Pero a Susana no había con que darle. Tenía, además, todo el aparato propagandístico del canal de la Palomita. Conclusión: Susana volvió a arrasar con el ráting y El Gran Club tuvo que  cambiar de conductor, salieron Alfano y Laplace y entró un joven Nicolás Repetto, que ya había incursionado en "La Noticia Rebelde". Repetto le dio un buen aire fresco al ciclo y le dio más vértigo, pero con la "Biarru" (como le decía el propio Nico al aire), no se podía.

Debido a los cortes de luz del verano de 1988, en 1989 Susana fue en horario nocturno, lo que años más tarde se popularizaría como "Prime Time", obteniendo un muy buen éxito. Ya el plato fuerte no eran los juegos sino el living de invitados, que si bien había estado en los dos primeros años, ahora cobraba un poco más de preponderancia. Por el living de la diva pasaron muchísimos artistas, algunas de los cuales hoy ya son íconos del rock y el pop nacional, como es el caso de Virus, y aquí la perlita 2:






 

Perlita 2: en 1988, Susana recibió a Virus. Este fue uno de los últimos programas donde Federico Moura apareció en pantalla, ya que fallecería en diciembre de ese mismo año. Los videos son gentileza de Virusmiradaspeed y Nacho Rock.

En 1991, ya con Telefé funcionando a pleno, la revista Tele Click, propiedad del mismo multimedio que el ex Canal 11, lanzó en su primer número una tapa que señalaba "Por qué pierde Susana" con una foto de la diva con cara de preocupación. La revista indicaba que las películas que le ponía Telefé derrotaban a Giménez. Esto era una verdad a medias, ya que el ráting variaba dependiendo de la película que le ponian enfrente. Susana se molestó muchísimo por aquella nota que la mostraba derrotada en tapa y en el número 2, en la última página aparecía una nota que decía "La que pierde, gana", en donde Tele Click señalaba que en materia de ráting anual, Susana seguía llevando las de ganar. Evidentemente, Telefé estaba preparando el terreno para "comprar el pase de la diva". ¿Tenemos esa imagen? claro que sí, y conforma la perlita 3:


Y esto se daría un año después. En 1992 Susana ya estaba en el canal de las pelotas. El éxito continuaba. Si bien no estuvo en años consecutivos, si bien cambió de nombre (su ex productor Ovidio García había impedido que usara el "Hola Susana... te estamos llamando" con lo cual el programa cambió a "Susana Giménez") y si bien los juegos dejaron paso a los artistas nacionales más importantes sumados a las visitas internacionales, o en algunos casos, los "frikkies", el ciclo mantuvo la media exitosa hasta la actualidad en la que este post está hecho.

 


En 1994, Roberto Gómez Bolaños visitó a Susana Giménez y cumplió un doble rol: invitado al living y además, protagonizando un sketch junto a su esposa Florinda Meza.

El programa de Susana Giménez, junto con el de Mirtha Legrand, y con el Showmatch (antes Videomatch) de Marcelo Tinelli, se ha erigido en uno de los más antiguos de la televisión criolla.
Con el paso de los años, es inevitable no recordar los sketchs creados por Hugo Sofovich, en donde Susana, varias veces junto a Emilio Disi, mostraba que su veta de comediante seguía intacta. Tampoco se puede olvidar a La Abuela, interpretada por Antonio Gasalla, cuyo personaje le hacía preguntas punzantes a la conductora. Debemos señalar como detalle también, que pese a que los juegos telefónicos fueron mutando en varios casos (por ejemplo, con "El Imbatible" o "El juego del millón"), aún muchos la siguen llamando a Susana "La diva de los teléfonos".

Susana caló hondo en la gente, porque nunca se mostró "careta". No aparecía como conductora impecable y perfecta, era falible, muy falible, pero con su carisma y simpatía convertía esa aparente falencia en una virtud, riéndose de ella misma. Poca gente posee el ángel de Susana Giménez en un medio donde a veces parece que todo funciona jugando un rol cuando se enciende la cámara, y otro muy distinto cuando ésta se apaga. Susana es como se muestra, es lo que se ve.  Y sin dudas, su huella será una marca indeleble en la televisión argentina.

25/8/13

LA SERIE MARAVILLOSA

 
"¿Qué pensaba ella? ¿qué pensaba yo? estaba tan confundido, estaba tan cerca y sólo quería tomarla entre mis brazos y sentir su cuerpo de 37 kilos junto al mío"
Esto pensaba Kevin Arnold, mientras le acercaba una pieza de jamón a su amiga Winnie Cooper, en el velatorio del hermano de ésta, durante el segundo capítulo de Los Años Maravillosos.
Como hemos dicho en otros posts, en una época tanto la música como las series televisivas llegaban un tiempo después de estrenadas a nuestro país. Esta fabulosa producción llegó a Argentina recién en 1992, a tan sólo un año de terminar de grabarse, ya que entre 1988 y 1993 se desarrolló el rodaje. Contrariamente a lo que algunos datos señalan en la web, fue Canal 9 Libertad quien la emitió en el año mencionado, y no Canal 13 que lo haría algún tiempo después.
Los Años Maravillosos fue un éxito en audiencia en las noches del 9, llegando a buenos picos de encendido en el verano de 1993.
Fred Savage encarnaba al mencionado Kevin, un niño estadounidense quien a partir de 1968, con dos hechos trascendentales como el primer día de secundaria y la muerte de su amigo, protector y vecino Brian Cooper, comienza a transitar y a ser testigo de sucesos sociales e histórico - políticos que lo marcarán como persona. Lo positivo de la serie es que se salía del estereotipo del "protagonista inmaculado". Kevin no era siempre "bueno". Muchas veces déspota, soberbio, mujeriego y canchero, se metía en problemas debido a su indomable espíritu rebelde, que por lo general le traía arrepentimientos, como en el caso de la muerte de su profesor de matemáticas (uno de los mejores episodios, conocido en español como "Adiós maestro")
Winnie Cooper (Danica McKellar) era la hermana de Brian, muerto en la guerra de Vietnam, y a la vez, el gran amor de Kevin desde la niñez. Es impactante ver la introducción de la serie, cuando realmente los protagonistas son niños:

 
La intro de Los Años Maravillosos, con la inconfundible voz de Joe Cocker 
en la versión de "With a Little Help for my friends".

Pero había un vecino más, Paul Pfeiffer, (Josh Saviano), quien era el mejor amigo de Kevin. Las participaciones de Paul en las primeras temporadas son excelentes. Los juegos de básquet donde en principio siempre perdía ante Kevin, sus alergias, su contracción al estudio y al "deber ser", son memorables. Paul Pfeiffer es uno de los personajes que más cambian, sobre todo en las últimas temporadas. Sin gruesos anteojos y con lentes, "superado" y no apocado, ya no era el mismo Paul. Extrañamente participa poco de la última temporada. Durante un tiempo corrió el rumor de que el cantante Marilyn Manson era Josh Saviano, pero esto se ha desmentido rotundamente.
La familia de Kevin estaba compuesta por Jack Arnold (Dan Lauria), el padre, de carácter fuerte y absolutamente dedicado a cumplir con su trabajo en una corporación llamada Norcom. Jack era basureado muchas veces por sus superiores (es muy fuerte el capítulo "La oficina de papá", donde Kevin visita a su padre y se sorprende al ver que quien lo regañaba diariamente en su casa, era a su vez regañado de mala manera por su jefe) y además, vivía preocupado por las cuentas y las deudas que lo hacía, por ejemplo, replantearse  cien veces comprar un auto o un lavavajillas nuevo, prefiriendo repararlos.

Norma (Alley Mills) es la esposa hecha y derecha. Fiel, compañera, y madraza, sobre el final de la serie se da el gusto de terminar sus estudios universitarios. Norma es pieza clave para la independización laboral de Jack.
Karen (Olivia D´abo), es uno de los personajes más simbólicos ya que representa el cambio de mentalidad de la mujer de finales de los años sesenta. Karen está muy lejos del "deber ser" de una sociedad conservadora, su estructura es precisamente "desestructurarse" y esto se ve a medida que avanzan los capítulos. A veces con límites sobrepasados (por ejemplo en "La Boda", donde sus padres se enteran recién en el casamiento que Karen y su marido se irán a vivir muy lejos). En la última temporada su personaje aparece sólo en el último capítulo, ("Día de la Independencia") mostrando una flamante panza de embarazada.
Por último, tenemos a Jason Hervey, encarnando al difícil hermano de Kevin, Wayne. Verdugo permanente de su hermano menor, Wayne vive en su propio mundo de fantasía, donde el sentido común de los demás, es sólo de ellos y no de él, que prefiere abrir el refrigerador, tomar una cerveza, manejar su auto y divertirse. Aún así, Jack advierte valores en Wayne que Kevin no puede descifrar. Según Jack, "Wayne puede dejar pasar muchas cosas, pero cuando las resuelve, lo hace bien". Hay momentos en que el hermano mayor de Kevin se hace odiar, pero en los últimos capítulos de la serie, podemos decir que ya nos hemos acostumbrado a él y así lo queremos.

En el capítulo 14 ("Mi hermano Hiroshima") Wayne se hace odiar. Despechado porque su chica lo plantó, Wayne toma la aspiradora y se decide a cazar al hamster que Kevin y Paul usaban de experimento para una clase (además, Paul lo había adoptado como mascota al no permitirle sus padres poseer una), matándolo accidentalmente.


Toda relación tiene un principio. Winnie era la vecina de Kevin, y al igual que Paul, todos se conocían de niños. Brian Cooper era el hermano mayor de Winnie y "protector" de Kevin cuando Wayne le propinaba golpes a éste. Brian es una suerte de líder positivo, dueño de la cuadra y montado en un auto que siempre pedía una mano de taller mecánico. La muerte de Brian en la Guerra de Vietnam, sirve como disparador de muchas situaciones, entre ellas el fin de la "primera" niñez, la punta de lanza para que un niño comience a ver a una niña de otra manera. Estos cambios no son ajenos a Kevin, quien ya no ve a Winnie como la "vecina alcanza-pelotas". Cuando comenzó la serie, Canal 9 la difundía mediante esta escena:

La escena por la cual conocí la serie. Canal 9 difundía esto en las tandas.

Quien recuerda las primeras temporadas, no olvidará a Becky Slater, la chica que utilizó Kevin para darle celos a Winnie y cuyo tiro le salió por la culata ya que Becky le hizo la vida imposible en algunos capítulos posteriores.  Bien, aunque a primera vista no las recordemos parecidas, la perlita es que el nombre verdadero de la actriz que hacía a Becky era Crystal. La sorpresa es saber su apellido: McKellar. Si, en la vida real, era la hermana de Danica.
Perlita 1: Kevin entre el amor y el despecho. En la ficción, Becky era amiga de Winnie. 
En la vida real, la hermana.

Los Años Maravillosos era una serie que te conectaba con las sensaciones más profundas, y con hechos que eran universales, independientemente de un país o religión. Si bien la relación entre Kevin y Winnie se constituía en una especie de trama general de los cinco años, podíamos contemplar cómo Kevin, su familia y sus amigos iban sufriendo transformaciones.

Kevin en el primer capítulo y a la derecha en el último.


Jack Arnold cambia su hosco carácter cuando se independiza, Norma acompaña los cambios aún pese a los riesgos, Paul desarrolla un cambio notable en su personalidad, de ser un chico apocado y con baja autoestima, el cambio de sus anteojos gruesos por lentes de contacto termina siendo una muestra de lo que se observaría en muchos países en los años ´80 y ´90, es decir cómo muchos chicos cuya personalidad se veía aprisionada por los marcos de carey, encontraban alivio al poder "ver" con sus ojos sin depender de aquellos pesados marcos, grueso de muchas bromas por parte de los demás.

Hay un Paul A.L.C. (antes de los lentes de contacto) y un Paul D.L.C. (después de los lentes
de contacto). A la izquierda, en la intro y a la derecha. en el último capítulo.

Uno de los cambios físicos más notables. Winnie Cooper era "la vecina que le alcanzaba la pelota a Kevin" en la intro. A la derecha, una imagen de la Winnie del último episodio.

 El primer beso de Kevin y Winnie se dio en el primer capítulo. Kevin consolaba a Winnie por la muerte de su hermano Brian. A la derecha, en el último capítulo, la reconciliación en el granero genera el último beso que veremos de ellos en la serie.

Quien no cambia demasiado es Wayne. El hermano mayor de Kevin sufre transformaciones internas pero prefiere seguir jugando el juego de ser el verdugo de su hermano y de "sabérselas todas". Wayne podrá tener ochenta años, pero seguirá siendo Wayne. Para desgracia del actor, al desarrollarse Fred Savage, en los últimos capítulos parecía que Kevin era el hermano mayor.


 Fred Savage en el tiempo. A la fecha de cierre de este post, se dedica al doblaje.

Un detalle de la serie, cuando la veía allá en los años noventa, era la voz del narrador. Para mí, siempre narraba Bruce Willis. Es más, para mí narraba David Addison, el personaje de Bruce Willis de "Moonlighting"  Y hasta el día de hoy en que volví a verla entera, me pasa lo mismo. Tiene una explicación: el doblaje del narrador en español lo llevó a cabo Mario Castañeda, quien también ha doblado a Willis en más de una ocasión. También ha doblado a Goku, de Dragon Ball, y a Jim Carrey en varias ocasiones. También fue la voz de Mac Gyver. El narrador original era Daniel Stern.


El vídeo constituye la Perlita 2: Mario Castañeda, el hombre de las mil voces. Dobló, entre otros, a Bruce Willis, Jim Carrey, Richard Dean Anderson (Mc Gyver), Goku y entre ellos, a "Kevin" en el rol de narrador adulto y también fue su voz en la última temporada, cuando Kevin ya era un adolescente.


La serie, a diferencia de otras que dejan "mensaje" pero con finales felices, juega en el borde de la cornisa de modo permanente con el remate inesperado. Las situaciones se resuelven por lo general, en un sentido contrario al que presagia el narrador (quien ya "vivió" la historia, constituyendo ésto una contradicción que podemos perdonar o entender cómo "hecha adrede" por quien lo narra para generar el efecto "sorpresa"). Este mecanismo es eficaz, pero termina siendo previsible y hasta agotador en la última temporada. Tal vez a la serie le sobren dos temporadas, en donde hay capítulos de relleno que distan mucho de la primer (y quizás mejor)  temporada.

Quien esto escribe volvió a ver la serie completa durante este año 2013. Y fue bueno ya que algunas cosas se han podido comprender más  para redactar este informe. Realmente hacía años que no la veía por la tele. En principio, cuando uno recuerda el último episodio, tal vez piense "Kevin amó toda su infancia y adolescencia a Winnie, ¿y termina casándose con otra?"
Pero si nos detenemos a analizar todos los encuentros e idas y vueltas entre ambos, las conclusiones podrían llevarnos a creer que Winnie no era la chica ideal para Kevin. Veamos: en casi toda la serie le hace desplantes; en la mayoría de los momentos le dice: "debo irme"; le rompe el corazón en una excursión conjunta coqueteando con un compañero de su nueva escuela para luego decirle que ama a otro muchacho; para las fiestas le regala a Kevin (ya nuevamente siendo novios) un disco de una banda que él detestaba (¿esto no lo sabía ella???) mientras que él trabaja duro para regalarle una prenda de una tela especial y cara; coquetea permanentemente con chicos más grandes que ella delante de sus narices; y para rematarla, lo engaña en el último verano de la serie, con un guardavidas de un centro de recreación.
Claro, en favor de la "Súper Cooper" (así la llamaban los amigos de Kevin), debemos decir que Arnold también ha coqueteado y mirado a otras chicas, sean compañeras ocasionales o de escuela (Madeleine por ejemplo), buscó generarle celos con Becky (creando un monstruo ya que ésta le haría la vida difícil) y coqueteó con una chica que vivía cercano a un lago, en las vacaciones de verano de la penúltima temporada (hecho al cual se refiere Winnie en el último capítulo ante la sorpresa de Kevin). Pero la balanza indica más desplantes y más desatenciones de Winnie que de Kevin. Tal vez sea ésa la razón por la cual él no la esperó mientras ella se fue a Francia a estudiar historia del arte. O tal vez, sencillamente haya debido ser un amor juvenil y sólo eso. Lo cierto también es que Winnie no goza de la simpatía de muchos "cybernautas" que en la web manifiestan su fastidio hacia las actitudes de la "Súper Cooper",

Lo que sí causó tristeza en el final de la serie,fue saber que Jack Arnold moriría dos años después de independizarse económicamente. Apenas pudo disfrutar de su trabajo sin jefes, pero podemos pensar también que se dio el gusto de hacerlo. Su muerte terminó también dándole un futuro concreto a Wayne, quien se encargó de la misma. No pudo disfrutar, eso sí, de su nieto (el hijo de Karen) mucho tiempo, con lo cual, la última charla que vemos entre él y Kevin, cuando éste le menciona que será un abuelo de pelo canoso, no se podrá concretar.
Algunos actores que con el correr de los años fueron famosos, pasaron por Los Años Maravillosos, como es el caso de Juliette Lewis (Delores, novia de Wayne durante un breve período); Giovanni Ribisi, (Jeff Billings, el mejor amigo de Kevin durante la última temporada, que además cubre la ausencia de Paul en varios episodios);  Dustin Diamond (Joey), quien será Scricht en "Salva la campana" y  David Schwimmer ( Michael, el novio y luego marido de Karen, quien será uno de los protagonistas de la serie "Friends".
Fred Savage y Jason Hervey se dedicaron al doblaje de películas animadas; Danica fue directora y productora sin éxito; Dan Lauria llevó a cabo una buena carrera participando de varias películas; Olivia fue la cara de varios filmes de los años noventa; Alley Mills participó en sitcoms y películas; Josh Saviano se recibió de abogado y vive de ello, alejado de los sets. El personaje de "Milhouse" de Los Simpsons está inspirado en el de Paul. Es más, hay un episodio donde homenajean a Los Años Maravillosos con Bart recordando a través de la voz de un narrador.


Los actores principales, ayer y hoy

Pero también Fred Savage volvió a actuar y en el episodio 16 de la serie "Working" volvió a encontrarse con... ¡Danica! Habrá  pensado que "era para untar"? Lo cierto es que la última perlita de este post va dedicada a todos aquellos que se desilusionaron con la discontinuidad de la relación de Kevin y Winnie quienes se reencontraron y besaron en otros roles, pero en los mismos cuerpos, años más adelante:
 


El éxito de Los Años Maravillosos radica tal vez en que ha sido una serie "de vida". Reflejó momentos claves universales, que no saben de idiomas o de culturas: el primer amor, las desiluciones, el primer empleo, la relación con los familiares, los amigos, la lealtad, el honor, la victoria, la derrota... Postales de la vida, vistas a través de la infancia y adolescencia de un muchacho que vivía en un suburbio...

Gus

30/10/12

SEMILLA DE MALDAD (ESPECIAL LOS MALOS DE LA TELE)


Así como en la actuación dicen que es más difícil hacer reír que llorar, tambien hay gente que sostiene que hacer de "malvado" es más complicado que hacer de "bueno". Y que hacer de "malo" le da, a veces, más brillo al guión y al actor. De hecho, hay varios actores que disfrutan sus roles pérfidos antes que el de "tonto bonachón" cuyas personalidades, a veces, son extremadamente livianas.
Vamos a arrancar el nuevo año en Tele Retro repasando algunos actores que han hecho "las mil y una" en roles recordados:

Mónica Vehil

(Captura de vídeo)

No existe, lamentablemente, demasiado material fotográfico ni biográfico de esta actriz que muchos la recordarán por Crecer con papá, Rosa... de lejos, El infiel y Pasiones, pero que ha dejado huella de una gran malvada en Trampa para un soñador, el teleteatro de 1980 que emitía Canal 9 interpretado por Cristina Alberó y Antonio Grimau. Como "perlita" podemos comentar que en el último episodio, cuando el personaje de Mónica le apunta con un arma a Lito (Grimau), se puede advertir su reemplazo, ya que esa escena la termina grabando Cecilia Maresca. Una verdadera rareza, no es frecuente que durante todo el ciclo el personaje lo componga una actriz y justo la escena final del personaje lo grabe otra.

Luis Aranda

Foto: http://www.gabrielagili.com.ar/pasiones.htm

Corría 1981 y El Rafa era un exitazo en Canal 9. La historia protagonizada por Alberto de Mendoza y Alicia Bruzzo, (con Carlos Calvo haciendo sus primeras armas), tenía un "malvado de rioba". Se trataba de El Rape Varela, interpretado por Luis Aranda.
El rostro de Aranda, debemos decir, ayudaba mucho, una mirada fija, penetrante, y una voz intimidatoria, hacían de este actor un malvado a dedillo de cualquier autor de la época.
Recordado el "sifonazo" que El Rafa le da al Rape Varela en el bar.
Infinidad de ficciones tuvo a Luis como integrante, por ejemplo, Amor Gitano, protagonizado por Arnaldo André y Luisa Kuliok . También sería malvado en Amo y Señor, (repitiendo dupla protagónica), recordado el momento en que el personaje de Arnaldo (Alonso Miranda), le da lonjazos en la espalda en plena selva.
Entre otros trabajos mencionaremos El Precio del Poder, Malevo, Más Allá del Horizonte, Campeones, Señorita Andrea, Andrea Celeste, Nazareno Reyes, Viernes de Pacheco, etc.

Carina Zampini

(Captura de vídeo)

Entró en Por Siempre Mujercitas en 1995, y allí tuvo un importantísimo personaje cuya historia levantó enormemente el ráting de la telenovela. Fue Carla Lucero, malvada doctora que tenía a maltraer a su colega Paula Morales (Viviana Saccone). Lucero trascendió tanto que logró un récord único en las telenovelas argentinas: repitió el mismo en una historia totalmente diferente, como fue Ricos y Famosos en 1997. En su propio Blog Zampini se refiere a su primer personaje en televisión: "En la historia de Mujercitas, había terminado en la cárcel. Pero a Alejandro Romay se le ocurrió llevar el mismo personaje, con la misma maldad, a esta novela. Ahí hice de todo, me tocó matar sin piedad". El personaje en esta trama muere porque compartía cartel con un malvado "peor", del cual hablaremos al finalizar este post.

Marta Albertini

(Captura de vídeo)

Algunos la empezaron a conocer por ser la Idelma de Piel Naranja en 1975, pero Marta Albertini ya había arrancado en 1970 participando de Mi nombre es Martina Sola, el teleteatro de Canal 9. Numerosísima fue su labor en telenovelas (Dos a Quererse, Crecer con Papá, No es un Juego Vivir, Amándote, La Extraña Dama, Chiquilina Mía, etc,) sin contar sus actuaciones teatrales y cinematográficas, pero su rol de malvada fue perfecto para ponerle los cimientos a una telenovela exitosa y recordada: Dos para una Mentira.
Allí, esta actriz nacida en San Carlos, Uruguay, fue Betiana Montalvo, la malvada productora televisiva que mantenía tomado en su puño a Renzo (Marco Estell) mediante engaños y un contrato tramposo.
Su estampa de malvada, su tono de voz sereno y cínico y sus cabellos enrulados, la convirtieron en la década de los ochenta en uno de los íconos malévolos cuando había que buscar uno de ellos.




Miguelángel Suárez


(Captura de vídeo)

Los dos primeros nombres se escriben juntos fundiéndose en uno solo en el caso de este hombre que ha sido, a criterio de quien escribe, uno de los mejores "malvados" que han pasado por la pantalla argentina.
Suárez ya tenía una considerable trayectoria en su país natal, Puerto Rico, cuando llega a la Argentina para grabar Amor Gitano, en 1983, siendo la gran contrafigura del Gitano Renzo (Arnaldo André). Allí Miguelángel fue Rodolfo Farnesio, un tirano déspota que, acostumbrado a hacer lo que quiere, logra que Dolores (Luisa Kuliok, una muchacha de la cual estaba enamorado Renzo) tenga que casarse con él para evitar una dolorosa situación familiar. Farnesio se hace odiar cuando atrapa a Renzo en una actitud galante hacia Dolores y delante de ella y de varias personas lo curte a lonjazos en la espalda. Esa actitud humillante hará que Renzo elabore una lenta y sutil venganza, pero eso es harina de otro costal.
Tras el enorme éxito de Amor Gitano, Suárez es convocado para hacer en 1988 Entre el Amor y el Poder, donde debutaría en un rol protagónico Orlando Carrió, haciendo pareja con Silvia Montanari. El personajde de Miguelángel, en esta novela, tenía la característica de sobrevivir a cuanto accidente ocurriera. Otra gran actuación a la que le siguieron Cuando es Culpable el Amor, en 1985, La Cruz de Papel y Claudia Morán en 1986. Fue productor y escritor y llegó a participar de varias películas, una de ellas fue Under Suspicion, en 2000, junto a Gene Hackman y Morgan Freeman.
Figura querida por los directores, por hacerles "fáciles" los trabajos, muy respetado también por colegas, Suárez contrae cáncer de esófago en 2009 y fallece, dejando una enorme trayectoria actoral.
En Argentina, su papel de Rodolfo Farnesio ha sido, sin dudas, un rol que lo ha catapultado como uno de los "malvados" más recordados....

Hilda Bernard

Foto: bettylafeaecomoda.forumcommunity.net

Actriz argentina, desde su Santa Cruz natal llegó para convertirse en una referente actoral no sólo por su calidad, sino por su vigencia. Una trayectoria muy vasta, desde Los Suicidios Constantes, de 1961 pasando por Malevo, El Amor tiene Cara de Mujer, Un Mundo de Veinte Asientos, Rosa... de lejos, Las 24 Horas, El Camionero y la Dama, Marina de Noche, Mujer Comprado, Pasiones, La Extraña Dama, Antonella, Celeste, y muchas, muchísimas más producciones no sólo televisivas, sino cinematográficas y teatrales también.
Pero será inolvidable el año 1984 para Hilda. Compone Mercedes Escobar, la madre de Clara (Alicia Bruzzo) en La Pobre Clara, que emitiera Canal 11 en aquel año. Su rol fue absolutamente descollante, Mercedes era una madre que tenía a maltraer a su hija, obligándola a la reclusión social y al sometimiento. Este teleteatro fue un verdero éxito, y tuvo como protagonistas a Alicia Bruzzo y Germán Krauss.
Debemos tambien mencionar en esta tira la labor de Néstor Hugo Rivas, hijo de Mercedes, déspota, soberbio y capaz de cualquier cosa por lograr su objetivo.
La versatilidad de Bernard hace que no la podamos encasillar en una "típica malvada" de la ficción, pero su rol, insistimos, descollante en La Pobre Clara, hace que sea necesario mencionarla aquí.

María Rosa Gallo




Foto: http://mariarosagalloar.blogspot.com/
Enorme y talentosísima actriz, ocurre aquí lo mismo que con Hilda Bernard. Su trayectoria es muy vasta pero en este caso la recordaremos por su inolvidable Sor Paulina, la monja malvada de La Extraña Dama.
En este caso, la telenovela funcionaba bien, pero su rol de contrafigura de Sor Piedad (Luisa Kuliok) fue tan poderosa que siempre será recordada su labor.
Repetirá este personaje dentro de la continuación de la saga, sin Omar Romay como productor y ahora con Crustel al comando de todo en Soy Gina. La continuación fue un fracaso en Argentina pero su rol de malvada lo profundizó más, ya que en esta segunda parte de La Extraña Dama, logra vengarse de Sor Piedad tras secuestrarla en gran parte de la tira, y azotarla sin ningún miramiento hasta que el personaje encarnado por Kuliok le pide clemencia entre lágrimas.
Perla Negra, Zíngara, Libertad Condicionada, Usted y Nosotros, Mi Querido Luis, son sólo una ínfima parte de los trabajos que realizó en televisión, además de destacarse en cine y teatro.


Oscar Ferreiro

Foto: http://www.gabrielagili.com.ar/pasiones.htm

El más "bueno" de todos los "malos". Y si decimos "bueno" es porque aludimos a su calidad actoral. Realmente Oscar Ferreiro era un buenísimo actor. Y no decimos esto porque haya fallecido (la famosa "santificación" que a veces da la muerte), sino porque pocos han desempeñado roles del modo en que lo ha hecho él, "haciéndose odiar" en la trama. Dueño de una vasta trayectoria, era déspota y un cínico perfecto.
Ferreiro se hizo conocido a partir de 1981 en la telenovela Stefanía, junto a Silvia Montanari y Jorge Barreiro en Canal 13. Desde allí, una secuencia de novelas que arranca en La Sombra, también con Montanari en 1982 (era el psicólogo que enamoraba a Silvia), luego Amanda y María de Nadie. Pero en 1988, el "eterno malvado de las ficciones" encarna a Ítalo, el malvado criminal de Pasiones, el teleteatro protagonizado por Grecia Colmenares y Raúl Taibo y logra sostener una historia que no fue exitosa en la época dorada ochentosa del canal del Zar Alejandro Romay.
Casi ininterrumpidamente Oscar continúa trabajando en ficciones pero en 1997 se consagrará como el malévolo Luciano Salerno en Ricos y Famosos, la novela protagonizada, en primera instancia, por Natalia Oreiro y Diego Ramos. Salerno es un capo mafia corrupto que está acostumbrado a hacer lo que se le cante. Luego de la salida de la historia de Oreiro y Ramos, en la segunda temporada, pese a contar con nuevos protagonistas (Arnaldo André y Millie Stegman) la trama girará en torno a él. Es uno de los casos en que el protagonista de una telenovela en horario principal es en realidad el malvado (ocurriría en 1992 en El Precio del Poder, con Rodolfo Bebán como Lucio Santini y recientemente con Juana Viale en Malparida, por citar algunos ejemplos).
Según se cuenta, en un momento Arnaldo pidió no compartir escenas con Ferreiro. Pero aquí no nos interesa el saber si era o no controvertido en su vida personal, sino destacar la enorme labor que este actor realizó y aportó para la televisión argentina.
En 2000 encarna en Primicias a un militar alterado psicológicamente (aparece dos capítulos) y en Montecristo, en 2006 será Alberto Lombardo, un apropiador de bebés durante la dictadura militar. En ocasión de aquella actuación, le hicieron un interesante "ping pong" en este sitio: http://luchadores.wordpress.com/2006/10/27/oscar-ferreiro-el-malo-de-montecristo-un-senor-actor/

En cine, se lo "homenajeó" como malvado en la película Tiempo de Valientes, de Damián Szifrón, junto a Diego Peretti y Luis Luque en su rol de Lebonian, en 2005.
Pero para lo que este blog se ocupa, es decir, las décadas del ´80 y ´90, siempre elegiremos a aquel terrible malvado de las telenovelas junto a Silvia Montanari primero, y luego con una extensa carrera que coronó con el Luciano Salerno de 1997. Ferreiro falleció en 2009 (dato curioso, al igual que Miguelángel Suárez) a raíz de una enfermedad incurable.


Desde ya que ha habido en la historia de la televisión argentina muchos malvados en programas de única emisión, o especiales, pero en este post aludimos a quienes en algún momento, se los ha buscado para desempeñar un rol que a veces, termina siendo mucho más valorado que el de "bueno".

Gus
foto portada: http://www.booksofa.com/


Publi Retro: Diportto para revista El Gráfico,
8 de diciembre de 1981 (material propio).

30/9/12

LOS AUTÉNTICOS INGALLS


Luego de un tiempo sin actualizar el sitio, volvemos a la carga. Y como le tocaba a los Ingalls, una de las personas más capacitadas para hablar de ellos es Vanesa Montacuto, (poseedora del sitio Nostalgiosa, donde narra todo lo relativo a la historia real de Jacinta Pichimauida y sus  3 versiones televisivas) quien posee valiosa información esclarecedora sobre esta familia que no sólo ha sido real, sino que... bueno, en fin, léalo y luego me dirá:                      

 LA FAMILIA INGALLS: ENTRE FICCIONES Y REALIDADES                     
                               
        ¿Quién no recuerda a aquellas tres alegres niñas bajando una colina de altos pastos, riendo felices al son de una música al mismo tiempo romántica y pegadiza mientras sus padres las contemplaban llenos de orgullo y felicidad desde lo alto de una típica carreta pionera? ¿Quién no recuerda la escena de la más pequeñita de ellas cayéndose en medio de la tupida maleza y luego tratando de levantarse para continuar su descenso a pasitos cortos y ya más cautelosos? Nos vienen tres nombres a la memoria: Laura, Mary y Carrie…Y enseguida agregamos los de sus padres, Charles y Caroline, los padres que todos hubiéramos deseado tener cuando chicos. “La Familia Ingalls”… así se llamaba en Argentina, la serie que pocos pibes se perdían (en algunos paises del resto del continente, como México, por ejemplo, se llamó “Los Pioneros” y en otros “La Casa de la Pradera”, respondiendo a su título original en inglés, “Little House on the Prairie”), cada tardecita a las siete. Fue televisada en nuestro país por primera vez , no recuerdo bien  si  en el año 1977 o 1978, pero yo estaba en primero o segundo grado de la primaria y el canal responsable de televisarla, era Canal 11.

      Cuanta vez esta serie familiar, ambientada en los años de la epopeya pionera de los Estados Unidos, fue repuesta, alcanzó un nivel de audiencia muy alto y sus personajes son todavía cariñosamente recordados por los teleespectadores de casi todos los países de América. 
Fuimos aprendiendo a querer a esos hombres y mujeres tan vividos, tan llenos de color , en cierto modo tan familiares aunque sus aventuras se desarrollas en en  los Estados Unidos de fines del siglo XIX. 


Todos podíamos indentificarnos con alguno de ellos: Charles Ingalls (Michael Landon), el energético, trabajador y un tanto emotivo padre de familia; Caroline Quiner Ingalls (Karen Grassle), la madre, dulce y aparentemente sumisa, pero también fuerte, más racional que su marido y con mucho mayor manejo del tacto y la psicología a la hora de resolver pleitos; Mary (Melissa Sue Anderson), la angelical y bella niña rubia, la hermana mayor, estudiosa, siempre cumplidora de su deber, amante de los libros, laboriosa, humilde y buena; Laura (Melissa Gilbert), la hermanita traviesa, con sus dos trencitas castaño rojizas características, muy parecida a su padre, inteligente, amiga de meterse en problemas, impulsiva, justiciera, a veces algo vengativa y por qué no, irreflexiva; Carrie (LIndsay-Sidney Greenbush, que eran en realidad, gemelas), la pequeña sin historias a quien de quién solo se oía la voz para hacer comentarios tremendamente infantiles, decir que quería ir al baño y soltar inconveniencias; Grace (las también gemelas Brenda y Wendy Turnbaugh), la eterna bebé de las últimas temporadas; Albert (Mathew Labortheaux), el cerebrito de la familia, pura picardía y estratagemas; Cassandra (Missy Francis), linda, emotiva y de lágrima fácil; James (Jason Bateman), el conflictuado… 

         Aquellos deliciosos Ingalls que se robaban nuestros corazones y nos enseñaban verdaderas lecciones de vida y unidad familiar, en el marco de una sociedad cristiana (la religión fue siempre muy importante para los Ingalls), vivían en un encantador pueblito del Oeste norteamericano, Walnut Grove, Minnesota, junto a otros personajes no menos convocantes que ellos: El payasesco y a veces trágico Sr. Edwards (Victor French), el  comprensivo Reverendo Alden (Dabas Greer), el médico de la localidad, Dr. Baker (Kevin Hagen), el dueño del molino y fundador de la villa; Lars Hanson (Kart Swenson) y….los Oleson. ¡Ay, los Oleson!  Decir que ellos eran los dueños de la mercantil (negocio de ramos generales), es describirlos demasiado someramente. La familia estaba compuesta   por: Harriet (Catherine Mac Gregor), una matrona muy emperifollada siempre, chismosa, despreciativa, que se jactaba de su árbol genealógico, sus relaciones y su riqueza; Nellie (Alison Arngrim), la hija a quien desde niña se había consentido hasta los límites de lo tolerable era ambiciosa, mala, creída, capaz de las barbaridades más grandes para lograr sus fines egoístas… y enemiga natural de Laura Ingalls; Willie (Jonathan Gilbert) una pequeña peste a quien solo le interesa comer, hace de” ché pibe” de las atrocidades de su hermana, se la pasa con la nariz contra el rincón de la escuela donde lo manda siempre la maestra y finalmente, Nels (Richard Bull)…el sufrido padre, la víctima de los otros tres, que hacen con él y de él , un poco lo que quieren. En la temporada número 8, hacia fines de 1981, se incorporaría una pequeña Nancy (Alison Balson), adoptada por la señora Oleson después del casamiento de Nellie... resultando aún más perfida y sin corazón que la hija carnal de la embrollona Harriet.

Con esta fórmula, logró “La Familia Ingalls” permanecer en el aire en su país de orígen, desde 1974 a 1984, manteniendo el record, de forma ininterrumpida, a casi todos los actores interpretando los mismos roles por espacio de diez años: un show con temática familiar, que no por escenificar historias ocurridas a fines del siglo XIX dejaba de ocuparse de temas de candente actualidad como drogas, violaciones, suicidios, malos tratos a personas de color o culturas diferentes, el creciente materialismo social, el maltrato físico y moral de niños y la importancia de los valores de la familia, la religión , la amistad , el patriotismo y la honestidad. 
Esta fue la clave del éxito de esta serie dirigida globalmente por Michael Landon (con excepción de algunos capítulos  que dirigieron Blanche Hannalis, Victor French, William F. Claxton, Kent Mac Cray, John Hawkings, B.W Sandefur, Marvin Coil, Gary L. Wohlleben y WInstong Millar).   Landon) en base a una idea original de Ed Friendly, un productor que había comprado íntegros los derechos sobre la obra de la escritora norteameriana Laura Ingalls Wilder. La especialísima música, estuvo a cargo de David. P Rose, veterano en esa lides y autor también de la cortina de Bonanza el éxito anterior de Michael. Y aquí comienza, a complicarse un poco nuestra historia, porque como siempre sucede en estos casos, realidad y ficción se mezclaron hasta lograrse un indisociable pasticcio.

           Laura Ingalls Wilder, es la autora de una intersante pero novedosa por el formato, autobiografía semi-ficcionalizada en nueve libros dedicados a los lectores más jóvenes. Esta autobiografía, por cierto trunca, porque cubre desde sus cinco años de edad hasta los primeros años de su matrimonio con Almanzo J. Wilder (en la serie, interpretado por Dean Butler), recibió el nombre de “Los Libros de la Casita” y comenzaron a ver la luz en los EEUU en plena depresión, en la década del 30. Fueron escritos con el propósito de demostrarle a los yanquis que habían vivido ya tiempos muy duros en el pasado, pero que gracias al espíritu bravío e independiente de ese pueblo, habían podido sobrellevar aquellos malos momentos e ir hacia delante, superando las penurias económicas siempre.

La auténtica Laura Ingalls Wilder.
Laura Ingalls Wilder escribió aquellos Libros de la Casita a instancias de su hija Rose Wilder Lane, también escritora, a quien le parecía que de las memorias de su madre, podría sacarse algo interesante , sobre todo a nivel político, un terreno en el que Lane incursionaría con notable entusiasmo precisamente desde los años 30’ para tratar de neutralizar todo tipo de colectivismo, que según ella, llevaría a la nación al comunismo más tarde o más temprano y la haría entrar en bancarrota. Laura, ya conocida en su región como autora (vivía en Mansfield, Missouri y escribía para el Missouri Ruralist pequeños artículos poéticos, reflexivos acerca de la vida de familia, dando consejos prácticos a las mujeres de los granjeros acerca de cómo vivir cada día con mayor confort e incursionando incluso en sus memorias infantiles, tema que retomaría en sus lbros), se lanzó de esta forma al estrellato nacional y bien pronto internacional, ya que sus nueve libros autobiográficos se tradujeron a varias lenguas. Lamentablemente en nuestro país no es posible conseguirlos y quien esto escribe sólo tuvo acceso a la edición norteamericana. 
             Laura Elizabeth Ingalls nació el 7 de febrero de 1867 en Pepin, Wisconsin, y falleció, dejando tras de si una fama imperecedera y bien merecida, el 10 de febrero de 1957, a dos días de haber cumplido unos muy juveniles 90 años, pues ella fue siempre una mujer muy movediza, independiente e intelectualmente inquieta. Sus libros la sobrevivirían por siempre, y comenzaron a publicarse biografías acerca de ella y su familia siendo las más conocidas las de Donald Zochert, William T. Anderson y John Miller. También su hija Rose Wilder Lane mereció los honores de una investigación biografica por parte de Williams Holz. Hay vasto material acerca de la ya casi mítica familia Ingalls, e incluso a los libros de origen de Laura, se han sumado otras series de libritos dedicados a las mujeres de su rama como protagonistas cuando eran niñas. Así podemos encontrarnos con Los años de Martha (Martha Morse, la bisabuelita escocesa de nuestra heroína), Los años de Charlotte (Charlotte Tucker, hija de la anterior y madre de Caroline), Los años de Caroline (Carolina Quiner, la famosa madre de Laura) y finalmente, Los años de Rose (la hija rebelde y bastante excéntrica de Laura).
                   En los nueve libros originales de Laura Ingalls se basó Michael Landon para poner en marcha la filmación de su serie, que comenzó con una prueba piloto para testear la respuesta del público , el 30 de marzo de 1974: la película para TV que tomaba como modelo el segundo libro de Laura  La Casita de la Pradera, que cuenta acerca de la fallida instalación de nuestros viejos conocidos en Kansas, tierra de indios  Osages, que deben abandonar por orden del gobierno, para luego, ahora sí, dandose inicio a la serie de TV propiamente dicha, fijar su destino en Walnut Grove, un pequeño pueblo de Minnesota que llegaran a amar entrañablemente y en el cual harán muchos amigos duraderos. Sólo lo abandonarán en un momento de grave crisis económica en la quinta temporada (1978) cuando se afinquen en Wynoka, inexistente ciudad del territorio de Dakota donde trabajarán en un hotel, y lo más importante de todo, trabarán relación con el pequeño Albert, un niño de la calle a quien acabarán llevándose con ellos de regreso a Walnut Grove y eventualmente adoptándo. 
Nellie Owens.
             Más avanzada la serie, y ya incorporados también a la familia otros dos huérfanos cuyos padres murieron en un accidente, James y Cassanda Cooper, los propios Charles y Caroline dejarán atrás definitivamente Walnut Grove por Burr Oak, Iowa (1982), vendiendo la “casita de la pradera” a una tal familia Carter, que no gozó de las simpatías del público y determinó el fracaso de la última temprada de la serie. Laura, su marido Almanzo, la pequeña Rose y la adoptada sobrinita Jenny, deberán dejarlo forzosamente en la película con la que se dieron por finalizados aquellos diez años de “familia Ingalls”: El último Adiós, el 6 de febrero de 1984, ya que una compañía minera se declaraba dueña del pueblo y sus habitantes tomaban la decisión de dinamitarlo íntegro, un final muy discutido, pues matar a Walnut Grove no parecía ser la forma más conveniente de terminar la serie. A muchos les dolió como si hubieran perdido a un hijo o a un hermano.

               Así se acababa aquella saga de desastres naturales y economicos, enfermedades,  muertes, incendios, noviazgos rotos, cosechas perdidas, ilusiones rotas y lucha por sobrevivir el día a día, sin perder ni la fe en Dios, ni en los amigos, ni en la familia. Es cierto que a esta serie se le reprocha el ser demasiado trágica, pero quienes así lo hacen, no deberían olvidar que tiene el justo balance entre el drama y la comedia…Como la vida misma, bah. Una buena broma del inefable señor Edwards podía borrar de un plumazo las lágrimas causadas por una tormenta de granizo que diera al traste con el sembradío de maíz, y una metidita de pata de la señora Oleson, cuando no una respuesta de su marido a ese dardo envenenado que la dama tenía por lengua, una broma de Albert o una deliciosa venganza de Laura dedicada a Nellie, tienen el poder de arrancarnos carcajadas cada vez que reponen la serie, aunque nos las conozcamos de memoria.

Las auténticas Laura, Mary and Carrie.
Otra critica que se hace a los Ingalls, y yo creo que esta es la de mayor seriedad, la más justificada, es que no ha permanecido fiel a los libros originales de la autora. Ya sabemos que es cosa corriente el que las películas, obras de teatro o seriales de televisión no sigan al pie de la letra el material escrito en el que se inspiran…pero en este caso, los cambios fueron demasiado notorios. Cuando hacia la adolescencia, leí en la presentación de la serie, que ese programa que tanto me gustaba estaba basado en los libros escritos por la verdadera Laura Ingalls Wilder, me dije a mi misma que los conseguiría para poder leer las aventuras de Laura, Mary, Albert, Harriet, Pa, Ma y el señor Edwards. No se conseguían en Argentina, pero una vez, en una librería que traía material en inglés y francés, encontré un librito de fotos de Laura, su familia y los sitios donde ellos había vivido..y lo compré. Yo tenía entonces 20 años. Tuve bastante suerte, porque el libro traía las direcciones de los  museos dedicados a Laura en cada emplazamiento donde ella y los suyos se afincaran y escribí a todos ellos pidiendo información acerca de los famosos "Libros de la Casita”…Todos me respondieron y me mandaron los catálogos con los precios de cada uno de ellos, otros objetos y publicaciones dedicadas a Laura y su entorno y comencé a encargarlos al correo. En esos tiempos, esos libros eran más baratos que los que se publicaban aquí, y no había problemas con la aduana para pedir material de lectura al exterior. Entonces, me resolví en primera instancia, a pedir el set completo de los 9 libros autobiográficos de Laura, varias pequeñas publicaciones acerca de su vida y su obra y una biografía. Y el impacto fue muy grande, porque si bien la historia de los Ingalls era incluso más interesante que la que se veía en TV y a partir de esas lecturas me hice una verdadera seguidora de esta saga, los hechos televisados se correspondían bastante poco con la realidad.

                     A muchos les dará bastante tristeza enterarse de algunos detalles históricos, como me la dio a mí…Viene el primer golpe: Albert nunca existió. Era un personaje totalmente ficticio, de modo que las especulaciones del público acerca de si murió o no de leucemia son totalmente retóricas. Los actores del ciclo, aseguran que él  efectivamente murió, pero que aquello de su regreso a Walnut Grove para convertirse allí en un gran médico, se debió solo a  que los co-autores del libro para TV, simplemente se olvidaron de tal aseveración cuando decidieron  “matar” a ese personaje tan querido. Fue apenas una falta de coordinación de los libretistas. ( Y por otra parte..¿A qué pueblo iba regresar Albert a ejercer la medicina si Michael Landon decidió dinamitarlo, es decir, hacerlo desaparecer al fin de la serie?). Pero tampoco existieron James y Cassandra, los otros dos hijos adoptivos, la terrible y psicopática Nancy, con quien se intentó reemplazar a Nellie al momento de salir esta del programa, Hester Sue, Joe Kagan y el Doctor Baker. Laura habla en varias oportunidades de un médico en sus escritos, pero lo cierto es que no le da nombre. 
Los auténticos Ingalls.
Tampoco hubo una familia Garvey en la historia y si bien el sr. Edwards no es un personaje inventado, estuvo muy lejos de tener el protagonismo que la serie le asigna en la vida de los Ingalls. Este hombrecito algo rudo, según la propia Laura de apariencia menuda y que se autodefinía como “el gato montés de Tenessee”, aparece pocas veces en el transcurso de los 9 libros de Wilder, siempre de paso y como protagonista de escenas jocosas y a veces violentas. Tiene más espacio en el segundo de los libros de nuestra heroína: La Casa de la Pradera. Sabido esto, borremos también de la lista a Grace Snyder, John, Kart y Alicia Sanderson…Por suerte, la señorita Beadle si tuvo existencia real, así como el Reverendo Alden, pero éste era un hombre bastante joven cuando le tocó oficial para la Iglesia Luterana de Walnut Grove. Según sabemos, murió en 1911.

                Sin embargo, no son éstas las únicas diferencias entre la vida real y la serie de televisión. Creo que la principal es que la familia no vivió casi toda su vida en Walnut Grove, sino que estuvo alli tres años primero, luego, a causa de una invasión de langostas que hizo perder todas las cosechas de la región, Charles y los suyos se mudaron cerca de un año a trabajar a un hotel, en Burr Oak, Iowa, donde sucedieron muchas de las historias que Michael Landon sitúa en Wynoka, incluida la del incendio del “saloon”, luego regresaron a Walnut Grove, quedándose allí un año y algo más y en vista de que la situación económica no mejoraba, se trasladaron al área de De Smet, territorio de Dakota. El hogar definitivo de Charles, Caroline y sus hijas (salvo de Laura, quien siete años después de nacer Rose compró tierras en Manfield, Missouri, donde vivió el resto de sus días) fue esta última población, de la que figuran como una de las familias fundadoras y donde Laura conocería a Eliza Jane Wilder y a su futuro marido, Almanzo.

La auténtica Mary.
        Tal y como se lo señala por TV, Mary sí pierde la vista, pero en circunstancias muy diferentes a las mostradas por Michael Landon: fue como consecuencia de una fiebre muy alta, posiblemente de origen meningítico. No hubo una pérdida gradual de visión a través de los años, sino que la cosa se dio en cuestión de días. Lo último que Mary Ingalls vio en vida, fueron los ojos azules de Grace. Nunca pudo volver a ver, aunque distinguía luces de sombras y la luz directa la molestaba mucho. Efectivamente fue a la escuela para ciegos de Vinton, Iowa, donde pasó nueve años y se graduó con muy buenas notas, pero no abrió ningún instituto para invidentes ella misma, ni se casó. Se quedó a vivir con sus padres, hacía las tareas del hogar, tocaba todas las tardes su órgano – la familia hizo sacrificios para comprarle uno – escribía poesía y prosa poética y enviaba muchas cartas a sus antiguos compañeros de Vinton. Jamás se quejaba, era muy religiosa y llevaba la vida casi de una santa. Por descontado, no hubo ningún Adam Kendall, no tuvo la pobre Mary, un aborto espontáneo, ni perdió a su hijo en el cruel incendio de pesadilla que pone la carne de gallina de todos los seguidores de la versión televisada de su vida. Carrie, un personaje tremendamente infantilizado en la serie, fue la fiel compañera y amiga de Laura en los años en los que Mary estuvo estudiando en Vinton y tuvo mucho protagonismo en los libros de su hermana. Se trata de un personaje muy interesante. Fue periodista en el área de De Smet, quiso ser “pionera” ella misma y se estableció en una muy precaria cabaña en la pradera para que luego de cinco años de permanencia, como rezaba la ley, se le diese posesión de tierras para cultivar. No le fue posible, en razón de su precaria salud y la repercusión que en ella tuvo el crudo invierno de Dakota. Se casó a los 42 años y murió muy anciana, al contrario de Mary, que falleció de un accidente cerebro bascular a los 68 años. En una palabra; su personaje no se parece en nada al de la niña media tonta y estorbona que nos muestra La Familia Ingalls. Solo la separaban tres años de Laura.

Pero quienes más deformaciones sufrieron, fueron los Oleson, al principio por la propia Laura, porque para no “quemar” a su primera rival de la infancia, llamada Nellie Owens, le cambió el apellido. Aparece, tanto en la TV como en los libros de origen con el de Oleson. Los Owens tenían, efectivamente, una mercantil en Walnut Grove, pero el padre no se llamaba Nels, sino William y eran de orígen galés. La madre, de quien nadie puede sospechar haya sido la bruja algo malvada y ciertamente ridícula de la historia de televisión, ya que Laura la nombra una sola vez en los libros y la describe  portándose con ella de modo más bien gentil y cariñoso en el transcurso del cumpleaños de Nellie. La señora no tenía por nombre Harriet: se llamaba Margaret Gibson y era nacida en Canadá. Pude localizar a los descendientes de Willie en una red de genealogía de la web. Y sí, Willie si existió y llevaba el nombre que todos le conocemos, además de tener la personalidad que le vemos asumir en la serie. Lo que no cuenta el relato de Landon (y verdaderamente no sé como se perdió esta perla, yendo el siempre a la casa de tragedias, existentes o inexistentes) es que Willie Owens quedó ciego en la adolescencia intentando encender unos cohetes que le estallaron cerca de la cara, en una celebración del  4 de Julio… Estuvo en Vinton, Iowa, en el mismo instituto que Mary. Eso no le impidió casarse y tener hijos. Hoy, sus biznietos lo recuerdan como a un hombre alegre, siempre festivo y bonachón. Murió a fines de los años 50’. Nellie se casó también, con un  tal Henry Kirry, siendo la orgullosa mamá de Zola, Lloyd y Leslie. Toda la familia está sepultada en Oregon. Parece que la tirria mutua entre Nellie y Laura fue cosa de chicos. La tal Nellie no era un ser perverso y monstruoso, sino apenas una nena algo snob y estirada. Pero Laura Ingalls Wilder “compuso”  a Nellie en sus libros, amalgamando a otras dos conocidas suyas que la fastidiaron durante su niñez y temprana adolescencia: Genevieve Masters, una insoportable niña mimada, hija de un maestro suyo con bucles rubios y esplendorosos vestidos de confección (igual que la pequeña Owens) y Stella Gilbert, una muchacha pobre, enamorada como ella de Almanzo Wilder y que parece, hizo lo posible por robárselo. Genevieve vivió en Walnut Grove (donde incluso fue rival infantil de Nellie Owens) y De Smet, se casó, tuvo una hija y murió en 1909, aún joven, de neumonía. De Stella Gilbert poco se puede agregar, salvo que falleció en 1944 , a los 80 años.

                      Por último, y para no estarnos aquí enumerando diferencias y similitudes, voy a cerrar con el personaje de Eliza Jane Wilder, maestra de Laura en De Smet, quien es mostrada en La Familia Ingalls como una estúpida y miedosa solterona, toda remilgues. La verdadeta Eliza Jane, por cierto, se casó tardíamente, habiendo pasado los 40, pero era una mujer valiente, que, como Carrie, se anotó en las oficinas del gobierno para que, luego de cinco años de ocupar unas tierras y de construirse allí una cabaña, se le diese la posesión efectiva de esos terrenos. No lo consiguió a causa de las malas condiciones climáticas con las que debió lidiar. Yo no comulgo con esas doctrinas, pero hay que señalar que Eliza Jane fue una convencida feminista y socialista, una luchadora y la serie de tv la presenta bajo luces muy diferentes. Hay que decir, sin embargo, que Eliza  Jane fue una muy mala maestra. No daba clases por vocación, sino para automantenerse y como era muy seguidora de las doctrinas modernistas, no estaba de acuerdo con gritar ni castigar a los alumnos…pronto no pudo controlarlos y, al parecer, los miembros de la junta de padres le pidieron la renuncia, porque ya no se podía estudiar en su salón y ella a duras penas era capaz de hacerse oír. Se llevaba muy mal con su cuñada Laura Ingalls e incluso siendo su maestra, la tomó de punto. En la serie, se ve que ambas se adoran. Eliza Jane Wilder se casó con un tal Mr. Thayer, se mudó a Louisiana, tuvo un hijo, Wilder y falleció a los 80 años, sumida en la pobreza.

          Como se verá son muchas las diferencias entre la “verdadera” historia de Laura Ingalls Wilder y su ficcionalización por parte de Michael Landon. Debo reconocer que para mí, al igual que para muchos seguidores de la serie, fue una verdadera decepción enterarme de que muchos de los personajes y situaciones a los que había llegado a amar jamás habían existido. Y lo más triste de todo es que no tengo idea de por qué Landon eligió ese camino, porque si bien se suele decir que uno “le agrega detalles” a una historia televisada para hacerla “más rica” fue exactamente lo contrario a lo que logró él. Muchas de las situaciones de la vida real de la familia Ingalls son, por lejos, más interesantes que las ficcionales y por eso recomiendo a quienes estén aquí dedicándole su tiempo a digerir estas líneas, que se procuren los “Libros de la Casita” y biografias sobre los Ingalls –Wilder porque van a descubrir un mundo nuevo.
                      
           Conozco a más de un purista cultor de los libros , que ni mira la serie de TV y la desprecia por falsa y fantasiosa; conozco también fanáticos de esta última que no se interesan en la vida de Laura y hasta dicen que los tiene sin cuidado…Yo estoy en el bando de quienes, aún suspirando porque Landon pudo hacer algo mejor, no podemos resistirnos al encanto de esas tres niñitas inocentes que bajan corriendo la colina al son de una música entrañable. La Familia Ingalls es un clásico que le da lucha al paso del tiempo y aún para quienes sabemos diferenciar entre la vida de la verdadera Laura y la ficción televisada, seguirá siendo un fragmento de ternura en el rinconcito más cálido de nuestros recuerdos.

Vanesa Montacuto Chaminaud.
(Foto portada: de la web.
El resto de las fotos han sido facilitadas por Vanesa Montacuto)


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revista Radiolandia 1964.


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